Por: Jessenia Araya-Vega | (2015)  Al cerrar el día tenía algunas de las ideas aún dando vueltas en mi cabeza y de alguna manera encontré similitudes entre cosas, fui a nadar…

Se trata de lograr una definición apropiada de lo que es belleza de la manera más correcta, si embargo esta definición podría tornarse un  poco difícil si tomamos en consideración que mi concepto de belleza puede ser diferente al de otra persona y en ese caso se convierte en un concepto ambiguo; sin embargo de la manera más científica posible se toman en cuenta patrones matemáticos que son leídos como armónicos para facilitar la estandarización de este concepto y es en el rostro humano donde se concentra esta información individual del ser tratando de lograr buscar y definir la salud como belleza. El rostro es la forma que más nos atrae; y esta plagada de cualquier cantidad de información esta información  es acumulada en nuestras bibliotecas asociativas con mucha cantidad de detalles que nos permitan establecer belleza en todo lo que vemos, puede resultar difícil la descripción pero si se puede lograr una identificación y distinción entre dos o más  debido a que el cerebro extrae las diferentes áreas y se emiten juicios sobre ellos determinando cuando un rostro resulta atractivo. También podemos determinar si esos rostros estaban alegres o enojados gracias al rigor con el que observamos las cosas.

Los rostros más simétricos son los más atractivos. La simetría (en cara o en cuerpo) da belleza, salud física y en la naturaleza resulta también sinónimo de sobrevivencia, y de éxito. Si se es humano se admira la belleza, asociada al bien, y se busca la salud y juventud. Pero el poder de la belleza no es absoluto, existen otras cualidades como la inteligencia, la simpatía que pueden ser igual de importantes y ocupa a veces para nuestra percepción la matemática de la forma.

Podemos decir que la ciencia – no ciencia – de la matemática es la magia de la belleza en la naturaleza, y es la geometría la que nos permite observarla más fácilmente porque la mente tiende a descubrir elementos geométricos, formas y colores… puros y confusos. Todo depende de la estructura geométrica que siempre permanece, como la forma en que se percibe el mundo.

El individuo se encuentra en una búsqueda programada de patrones en el mundo que lo llevan a determinar la simetría en la naturaleza y el mundo. Los patrones ( como la serie Fibonacci y el patrón fractal de “irregularidad regular” de elementos repetitivos ) determinan el concepto de belleza. Es bello aquello que involucraba un equilibrio entre el orden y el desorden, siendo así no muy metódico. Por lo que los patrones revelan un orden escondido en el caos, donde aún el desorden puede generar belleza; llegando a los principios de la autorganización. **Números en la naturaleza

El ser humano tiende a buscar repetir su propia imagen, a proyectar esta imagen en las construcciones y a la vez existe una relación entre estas y la música. En la belleza la forma, patrón y proporción se unen; y la matemática cumple una función concreta. Al fin y al cabo todo está en los ojos del espectador, en estos ojos que analizan la interacción de los patrones; es la conciencia del hombre para percibir el mundo. Conforme a cuan delicados y refinados seamos para determinar belleza, lo que si es una realidad es que todos apreciamos conseguirla, aunque ella signifique sacrificio.